miércoles, 8 de octubre de 2014

MONSEÑOR CELSO MORGA, ARZOBISPO COADJUTOR DE MÉRIDA-BADAJOZ

La Nunciatura Apostólica en España comunica a la Conferencia Episcopal Española (CEE) que a las 12,00 horas de hoy, miércoles 8 de octubre, la Santa Sede ha hecho público que el Papa Francisco ha nombrado arzobispo-coadjutor de Mérida-Badajoz a Mons. D. Celso Morga Iruzubieta, actualmente secretario de la Congregación para el Clero en Roma.
Mons. D. Celso Morga Iruzubieta nació en Huércanos, La Rioja, el 28 de enero de 1948. Completó sus estudios eclesiásticos en el Seminario diocesano de Logroño y fue ordenado sacerdote el 24 de junio de 1972. Posteriormente, cursó la licenciatura en Derecho Canónico en la Universidad de Navarra, donde obtuvo el Doctorado en 1978 con la tesis La predicación y la catequesis en los Sínodos de Calahorra-La Calzada y Logroño.
Más tarde desarrolló su labor pastoral en diversas parroquias de La Rioja y fue vicario judicial adjunto del Tribunal Diocesano entre 1974 y 1980. Ese año se trasladó a Córdoba (Argentina) para impartir la docencia de Derecho Canónico en el Seminario Archidiocesano. También ejerció de juez en el Tribunal Eclesiástico y de capellán de un colegio religioso.
A su regreso a España en 1984, le nombraron párroco de San Miguel, en Logroño, y en 1987 fue llamado a Roma para trabajar en la Congregación para el Clero, el dicasterio vaticano que se ocupa de los asuntos que se refieren a la vida y ministerio de 400.000 sacerdotes católicos en todo el mundo. Allí ha trabajado de jefe de Sección y, desde noviembre de 2009, de subsecretario, cargo que ha ocupado hasta su nombramiento de secretario y arzobispo titular de Alba Marítima, siendo ordenado obispo por el Papa Benedicto XVI en la Basílica de San Pedro el día 5 de febrero de 2011.
Además de su responsabilidad en la Curia Romana, Mons. Celso Morga ha desarrollado una intensa labor pastoral en diversas parroquias de la capital italiana, entre ellas la parroquia de los Santos Protomártires Romanos. Es autor de algunos libros de teología espiritual y ha publicado varios trabajos sobre la vida y el ministerio de los sacerdotes, en l’Osservatore Romano y otras revistas. 

Aquí tenemos algunas fotos de los actos litúrgicos que en estos tres años ha presidido en su parroquia de Huércanos:

Huércanos, bendición del romero y procesión de Pascua

Huércanos, bendición del romero en el atrio de la parroquial


Huércanos, procesión de san Roque y responso en el antiguo cementerio
Huércanos, procesión de san Pantaleón
 
Huércanos, funeral del sacerdote Félix M. Balanza (La Voz del Najerilla)

sábado, 20 de septiembre de 2014

JUAN GARCÍA ANDRÉS DE LA CALLE, FUNDADOR DE UNA OBRA PÍA

Iglesia de Santa Eulalia de Parderrubias (Orense)


Nace Juan García Andrés de la Calle en la villa de Huércanos sobre 1530,  como tercer hijo del matrimonio formado por Pedro García de Tricio y Catalina Andrés de la Calle. Su padre era hijo de Pedro García de Santa Coloma y de Catalina de Tricio, natural de Arenzana de Abajo, hermana del obispo Fernando de Tricio. El citado Pedro García de Santa Coloma queda pronto viudo y con sus hijos pequeños se traslada a Huércanos para casar con Sancha Marín, también viuda y hermana del abad de Nájera y ministro de Calos V, Fernando Marín.
Fernando de Tricio ocupa la sede de Orense entre los años 1565 y 1578. Nombrado obispo de Salamanca el 13 de junio de 1578, fallece en esta ciudad el 9 de octubre del mismo año. La vinculación de los hermanos Cristóbal y Juan García Andrés de la Calle con la diócesis de Orense se debe sin duda a este hecho. El primero obtiene el beneficio de racionero en la Catedral de San Martín, mientras que el segundo es párroco de Santa Eulalia en Parderrubias (el título de abad era algo común a los sacerdotes gallegos con cargo parroquial). Aparece por primera vez en los libros sacramentarles a finales de 1573, como sacerdote capellán o beneficiado, siendo ya párroco en diciembre de 1576.  

El día 13 de octubre de 1596, en la ciudad de Orense, los hermanos Juan y Cristóbal García fundan por su testamento una Obra pía para “que se elijan cuatro estudiantes de nuestros deudos más cercanos, de buena habilidad y costumbre, y los elija el patrón y administrador con la mayor parte del Cabildo de dicha iglesia (de Huércanos); dos de ellos para oír gramática y otros para oír artes y teología o derechos,  a que más se inclinaren”; con la asignación de treinta ducados anuales por tres años para los gramáticos y, con sesenta ducados anuales, por cinco y siete años a los juristas y teólogos, respectivamente. Además cada año “se case una doncella pobre de buena fama y costumbres de nuestros parientes más cercanos y de estas la de más edad sea preferida”, ofreciendo de dote cien ducados. También ordenan otras mandas, como la celebración semanal de cuatro misas por un beneficiado residente “por nuestras intenciones conforme al tiempo y al rezo del breviario”, y misa cantada en los días de San Pedro, Santa Catalina, San Cristóbal y San Juan.
Igualmente, en el testamento se establecen la compra de una capilla o sepultura en la Iglesia de San Pedro de Huércanos, “donde están sepultados nuestros padres”, o en la Iglesia de San Martín de Alesón en caso de no “concertarse con la fábrica” de Huércanos.



El abad Juan García muere en Orense el 25 de octubre de 1596, y recibe sepultura en su iglesia de Parderrubias. Entonces, su hermano Cristóbal (+1608), revoca el testamento y nombra por heredero a Bartolomé de Ureta, hijo de su sobrino Pedro Ureta García. Tras un prolijo proceso en la Chancillería de Valladolid se solventa la disputa y, en 1610, se distinguen los bienes de ambos hermanos, lo que da inicio a una brillante historia que termina por diversos motivos en el siglo XIX.

El 20 de septiembre de 1663, el licenciado don Francisco de Salazar y Guréndez, arcediano de La Calzada y visitador del Obispado, ordena en la visita pastoral que

por cuanto el Cabildo y Beneficiados de la dicha Iglesia y Mayordomo de la Fábrica se ha hecho relación, que se convinieron y concertaron con don José de Ureta, primer marido que fue de doña Mª Magdalena Fernández de Orozco, el que se le hubiese de dar un entierro para los huesos del Abad Juan García, beneficiado de esta Iglesia, fundador de la Obra Pía que dejó en ella, y dicho concierto se efectuó el año pasado de 1658 y en precio de 130 ducados para dicha Fábrica, y aunque se los habían pedido muchas veces, no los ha querido dar ni pagar; porque pidieron y suplicaron a su Merced mandase los pagase con penas y censuras, proveyendo por sí mismo por el derecho necesario, y visto por su Merced, mandó se notificase a dicha doña Mª Magdalena Fernández de Orozco los dé y pague dentro de tercero día, pena de excomunión mayor.

Al parecer, no se cumple lo ordenado, pues en agosto de 1674 Francisco Feliciano de Ureta, patrono de la Obra pía, dirige un memorial al Obispado en el que solicita la compra de una sepultura con 950 ducados redimidos de la fundación; según la manda testamentaria del Abad. No obstante, el Cabildo se niega ahora a tal pretensión:
  

si las dichas obras pías van en disminución, como asienta el contrario (Ureta), será destruirlas si los novecientos cincuenta ducados se consumieran en la capilla, o sepultura, que no sirve para conveniencia de ellas sino de vanidad, a que no se debe dar lugar, especialmente cuando los huesos del fundador descansan en la Iglesia de su abadía…”.