sábado, 24 de enero de 2015

NUESTRO PATRIMONIO: UNA CAMPANA DE 300 AÑOS


IGLESIA PARROQUIAL DE SAN PEDRO APÓSTOL
–HUÉRCANOS-
Nombre Esquilón
Sagrada Familia (Jesús, María y José)
Localización
Espadaña Norte -hueco central-
Diámetro
36 cm
Altura bronce
35 cm
Borde
4 cm
Peso aproximado
27 Kg
Año fundición
1715
Fundidor
Desconocido
Epigrafía tercio
Dos cordones/“IHS # MARÍA # JOSEHP # 1715 #” (el 5 invertido) /dos cordones.
Epigrafía medio
Una cruz de estrellas con pedestal y un cordón.
Epigrafía medio pie
Tres cordones.
Yugo
Está ensamblada en una estructura, con una pieza central de hierro –desde 1971- que por un lado sujeta a esta campana y por el otro a la del Ave María, actuando ambas como contrapeso.
Badajo
Hierro
Toques tradicionales
En la actualidad no se toca por el peligro de rotura; sin embargo, se volteaba en la misa primera de los días de labor.
Mecanismos de toque
El volteo es por medio de un motor eléctrico continuo con una rueda de voltear (derecha).

Estado de
conservación
Bueno; con la salvedad de que la colocación actual puede ocasionar su rotura en caso de volteo.


 

sábado, 27 de diciembre de 2014

75º ANIVERSARIO DE LA "CRUZ DE LOS CAÍDOS"



    

Nos encontramos a finales del año 1939, la Guerra Civil había concluido en abril, y los misioneros claretianos de Calahorra iban a predicar una santa misión en la parroquia. Se trataba de los padres Teodoro San Martín y Vicente Ruiz, los que llegaron procedentes de Uruñuela el día nueve de diciembre; durante ocho días predicaron las “verdades de la fe”, concluyendo el sábado dieciséis con una concurrida comunión general. Por la tarde tuvo lugar la última función de la misión propiamente dicha y el padre Vicente marchó al pueblo de Ventosa a proseguir su ministerio apostólico; no así el padre San Martín, que había lanzado al pueblo la idea de construir una Cruz monumento, homenaje a los fallecidos en la reciente contienda y como recuerdo de la santa misión (era costumbre que una cruz de madera presidiera los actos de cada misión, quedando después colgada en los muros de la parroquial). Acogida la propuesta con el entusiasmo de todos, durante tres días y tres noches, jóvenes y adultos trabajaron en casa de Faustino Santamaría, ejecutando las piezas de la cruz, o subiendo con caballerías el cemento hasta el cerro donde se iba a erigir, en el camino de Cenicero, dirigidos por albañiles del pueblo. Mientras, prosiguieron los actos misionales, con sus misas de comunión general y predicaciones vespertinas. Al cuarto día, veinte de diciembre, aunque prisionera en sus moldes, la cruz se erguía engalanada sobre cuádruple escalinata. Después de un solemne funeral en la parroquia por los dieciséis fallecidos durante la guerra, todo el vecindario y las cofradías con sus estandartes se dirigieron hasta el lugar para su bendición, verificada por el padre San Martín. Ni que decir tiene que la despedida del misionero fue apoteósica, tributada por todo el pueblo, acompañándolo hasta Uruñuela.

Las placas que se hallan encajadas en los cuatro lados de su base, con los nombres de los soldados, fueron colocadas al año siguiente. Un acuerdo municipal (9-03-1940) indica que al no alcanzar la cantidad recaudada “por subscripción para la Cruz de los caídos a los gastos”, se propuso que el Ayuntamiento contribuyera con cincuenta pesetas. Quizás el 10 de marzo, fiesta de los “Mártires de la Tradición”, se celebraron los funerales que da cuenta en su número de este mes la revista El Najerilla, con un acto en el mismo monumento, presidido por el Jefe local de Falange.

Fuera de connotaciones políticas, que a la altura de 75 años ya no deben existir, se puede reconocer en este monumento, no ya un símbolo de ningún bando o partido, sino un cenotafio (palabra griega derivada de kenos y taphos -tumba vacía-) que recuerda a los dieciséis hijos de Huércanos "caidos" en el campo de batalla o por heridas en hospitales durante la Guerra Civil (1936-1939). En la misma no aparece Crisantos Sáez Santamaría, fallecido en Rusia con la División Azul en 1943.

Por otra parte están los dos "tumbaos", asesinados impunemente, los cuales merecen igualmente su reconocimiento y reparación por tantos años de olvido e injusticia para con ellos y sus familias, por ejemplo, a través de una placa en el cementerio.

sábado, 20 de diciembre de 2014

NUESTRO PATRIMONIO: EL ROLLO DE HUÉRCANOS (III)





El primer intento de trasladar el rollo tuvo lugar en 1953, cuando la Corporación municipal se propuso construir un Centro rural de higiene en los terrenos que ocupaba esta distinguida columna:


Urbana; en el Rollo, solar en la villa de Huércanos, de cuatrocientos cincuenta metros cuadrados de superficie, lindando Norte, Prudencio Cambra, don Práxedes Gorosábel y don Juan José García Medrano; Sur, carretera; Este, abrevadero; y Oeste, Nicolás Morga. No tiene cargas ni consta registrada. Vale dos mil pesetas. El Ayuntamiento es dueño de esta finca desde tiempo inmemorial, sin que conste su adquisición en fecha determinada. En su virtud el Ayuntamiento de Huércanos inscribe a su favor el dominio sobre la misma, al amparo del artículo doscientos seis de la Ley Hipotecaria, sin perjuicio de tercero de mejor derecho, al amparo de del artículo doscientos seis de la Ley Hipotecaria, sin perjuicio de tercero de mejor derecho. La extensa es la primera del número tres mil quinientos diez, folio cuarenta y seis de este libro. Nájera, cuatro de marzo de mil novecientos cincuenta y tres.



El arquitecto encargado de realizar el proyecto de la Casa del médico, José María Contreras, levantó plano de los solares en la Plazuela y en el Rollo, eligiendo este último por reunir mejores condiciones. Así, en la sesión ordinaria del 31 de marzo de 1953 los corporativos acordaron por unanimidad construir dicho edificio en el solar indicado, “y que la mole de piedra titulada la 'Cruz de los Ahorcados', que está enclavada en este solar, se traslade a una parcela que posee el municipio entre la Cª de Nájera y el camino de 'La Cerrada', por tratarse de un monumentos artístico”. Sin embargo, al final no se llevó a cabo por falta de las prometidas subvenciones estatales.


Será treinta y ocho años más tarde cuando se consume de la peor forma el traslado y presunta restauración de este símbolo de villazgo. Sin bien en 1990 se encargó a los arquitectos Francisco Javier García García y José Miguel León Pablo una memoria de restauración del rollo y remodelación de su entorno, incluyendo su traslado a la actual ubicación, no será hasta el año siguiente cuando se consume tamaño despropósito.

La Comisión del Patrimonio-Histórico Artístico de La Rioja, en sesión de 14 de febrero de 1991, tomó el acuerdo de aprobar la “restauración del Rollo y su entorno y creación del Hogar del Jubilado y Casa de la Juventud”. La Consejería de Cultura destina una subvención de 2.000.000 pesetas y da el visto bueno a la memoria, encargada en marzo por el Ayuntamiento. Con estos antecedentes, el 9 de julio de 1991 la Corporación aprueba el pliego de cláusulas económico-administrativas para la subasta del traslado y restauración, comprendidas en la memoria valorada del arquitecto Marcelino J. Magaña Izco. Esta memoria incluía la eliminación de uno o dos peldaños, la sustitución de la mitad inferior de las piedras y la limpieza con chorro de arena de todo el conjunto, con un presupuesto estimativo de 1.795.385 pesetas, lo que suponía un presupuesto de contrata total, con IVA, de 2.453.214 pesetas. En el desglose presupuestario de la obra se incluía el desmonte y enumeración las piezas, con un estudio fotográfico profundo; la realización en piedra del mismo material y con las mismas dimensiones de dos peldaños; la ejecución en piedra del mismo material de la mitad inferior del fuste, “con el mismo número y medida de piedras”; la limpieza del conjunto con chorro de arena, eliminando las partes sueltas o mal adheridas, espolvoreando árido inerte o arena de color similar a la piedra original para disimular las reparaciones; y, finalmente, la reconstrucción “incorporando las piezas antiguas y las nuevas, teniendo muy en cuenta el estudio fotográfico, con la numeración de sus diferentes partes. De esta forma, el 27 de agosto de 1991, se efectuó la apertura de la única plica presentada por Manuel Costa González, por 2.453.214 pesetas. Adjudicada provisionalmente en el momento y de forma definitiva el 12 de septiembre del mismo año, se formalizó contrato el 10 de octubre, por el que se comprometía a sujetarse “con estricta sujeción a los planos, pliegos de prescripciones técnicas, cuadros de precios, etc. Iniciados los trabajos el 2 de octubre de 1991, son recibidos de manera provisional el 31 de julio de 1992 y definitiva el 27 de abril de 1994.


Una vez llegados a este punto y con la altura de los años, nos podemos preguntar, no ya lo acertado del traslado, sino la forma de llevarlo a cabo. Personalmente, hubiera preferido dejar el rollo donde estaba, tras siglos clavado en la roca como la espada de la justicia y de la independencia municipal, pero tampoco nos podemos oponer a un traslado con las condiciones necesarias; es decir, desmontado, restaurado y ensamblado cerca de su emplazamiento original sin perder piedras, altura y perspectiva. La memoria le quitaba parte de las escaleras, la basa y las primeras piedras del fuste, sustituidas por otras nuevas; sin embargo, en el resultado final no se respetó la altura original de la columna y fue colocada una picota nueva. Verdaderamente se cometió un despropósito y desatino monumental, ya que la única piedra “salvada” del antiguo rollo fue la que contiene el escudo, ¿dónde fueron a parar las piezas de las gradas, basa y fuste?


viernes, 12 de diciembre de 2014

NUESTRO PATRIMONIO: EL ROLLO DE HUÉRCANOS (II)






Dentro de los elementos que componen y ornamentan este rollo de Huércanos, tan semejante en su estructura a otros muchos de España y de Europa, destaca en primer lugar la columna. Es significativo que desde los más remotos tiempos se utilizaron piedras dispuestas verticalmente para señalar algo, como los menhires megalíticos, de carácter funerario. Según Bader, en su trabajo sobre el rollo, dice que “ha sido simultáneamente un lugar de usos culturales y de temor supersticioso”, relacionado en su contexto con la Prehistoria. Kirchner opina sobre una propensión a levantar monumentos de piedra como un legado megalítico. Por otra parte las columnas conmemorativas fueron utilizadas desde la antigüedad hasta nuestros días para recordar hechos memorables. Los romanos levantaron la columna Trajana en el Foro de Trajano en Roma, en torno al año 113, para celebrar la conquista de Dacia; o la columna de Marco Aurelio, erigida en el Foro de Antonino hacia el 180 (hoy en la plaza Colonna de Roma) para conmemorar las victorias sobre los germanos. En épocas posteriores a la del imperio romano se ha seguido recurriendo a este tipo de monumento, como la columnas Vendôme de París, Nelson en la plaza Trafalgar de Londres o de la Independencia en la ciudad de México.

La picota en forma de empuñadura de espada, de la justicia, y cuatro brazos se dispone sobre la columna, coronándola, sustituyendo quizás de manera simbólica a las picotas y horcas de madera, en desuso, e identificándolas en su función significativa. Por otra parte, la decoración de los brazos con cabezas viene de una tradición muy antigua, que incorporaba varias cabezas en los monumentos (columnas, nichos, estelas, etc.), por lo menos desde los celtas, pasando por los romanos y llegando al Románico, Renacimiento y Barroco, que las incorporan a las iglesias. Estos elementos posiblemente tengan que ver con la justicia, como  guardianes de la ley que ejerce la villa a través de sus alcaldes y justicias.

Asimismo, el número cuatro viene avalado desde antiguo por varias representaciones, como las cuatro horas del día (matutinus, meridies, vespera y nox), mencionadas en la época celto-romana e identificadas por Hertlein con los capiteles de cuatro cabezas en las columnas gigantes de Júpiter, mientras que la “piedra de los cuatro dioses” o zócalo de los cuatro dioses de las columnas gigantes, las toma como representaciones de “apariciones o cosas de la naturaleza”, aludiendo de forma explícita a las cuatro estaciones y como aclaración de los cuatro elementos. De igual forma, las cuatro cabezas que simbolizan a los vientos y al tiempo atmosférico, las cuatro edades del mundo, los cuatro reinos del mundo, la urbe cuadrada y, en el antiguo derecho penal, el número cuatro aparece en las actas jurídicas. En el ámbito cultural y litúrgico de la Biblia se presentan los cuatro ríos del mundo, citados en el primer libro de Moisés: “y nacía del Edén una corriente para regar el jardín y se dividía en cuatro corrientes principales”; éstos se dirigían hacia los cuatro puntos cardinales y eran el Pisón (tal vez el Jaxartes Sri Daria), el Guijón (tal vez el río Oxus o el Amu Daria), el Hiddekel (el Tigris), y el P’rat (el Éufrates). En la iconografía del siglo XII los cuatro ríos del Paraíso son los cuatro grandes doctores de la Iglesia (Agustín, Gregorio, Jerónimo y Ambrosio), que junto a los símbolos de los evangelistas (tetramorfos) y las cuatro virtudes cardinales (templanza, prudencia, fortaleza y justicia) son ampliamente incorporadas al arte, debajo del Juez del mundo: “el Señor mismo toma el lugar del árbol de la vida sobre los cuatro ríos del paraíso”.